Siempre palabras claras
Si no puedo explicarlo simple, el problema es mío, no tuyo. Sin jerga, y ninguna pregunta es demasiado chica.
Durante más de diez años trabajé como ingeniero de software, en equipos grandes, para empresas internacionales. Ahí aprendí a construir cosas sólidas, que no se rompen.
Hoy uso eso para algo que me importa más. Hago esto para que las personas que sostienen espacios para otros puedan concentrarse en eso — en vez de preocuparse por webs, reservas y tecnología.
Profes de yoga, terapeutas, coaches, organizadores de retiros: son expertos en algo que no tiene nada que ver con las webs. No deberían tener que aprender un idioma nuevo solo para que los encuentren. Pensame como el puente entre tu práctica y la tecnología que necesita: vos me contás lo que precisás, como te salga decirlo, y yo lo traduzco en algo que funciona — y te lo explico de vuelta con palabras que tienen sentido.
Vivo en Berlín y trabajo en español e inglés. Mi alemán todavía está creciendo.
Empezamos con una charla sobre tu práctica, no sobre tecnología. A quién ayudás, cómo te encuentran hoy, qué se te hace cuesta arriba. Yo hago las preguntas — no necesitás saber las respuestas en términos técnicos.
Dejo cada paso planificado antes de arrancar, así siempre sabés en qué punto estamos. Ves tu sitio tomando forma y podés cambiar de idea en el camino.
Un sitio tiene que seguir funcionando después del lanzamiento. Me ocupo de que cargue rápido, siga seguro y aparezca cuando alguien cerca busca lo que ofrecés. Si algo se rompe, me escribís.


Si no puedo explicarlo simple, el problema es mío, no tuyo. Sin jerga, y ninguna pregunta es demasiado chica.
Te digo qué puede y qué no puede hacer una web por tu práctica — y cuándo directamente no me necesitás.
Sin capas de agencia, sin que te pasen de mano en mano. Quien habla con vos el primer día construye tu sitio y te contesta un año después.